El Clásico de la Gresca.

Juan Carlos “Palito” Mameli
24 junio, 2019
Tony Gómez
29 junio, 2019

El Clásico de la Gresca.

El fin de semana anterior al encuentro que detallaremos, había estado en el Estadio Luis Franzini, Nacional le ganaba 4 a 1 a Defensor.

Con mis bríos de adolescente, concurría a la vieja barra de la Ámsterdam.

Era común pasar de una tribuna a otra, saltando los alambrados para apostarse detrás del arco en donde se podía festejar un gol.

El 19 de abril de 1990 fui a visitar un amigo que vive en el campo, a unos 30 km de la ciudad de Young.  Durante esa semana la audición de Radio Oriental, “Hora 25”, calentó bastante el ambiente para el partido correspondiente al Torneo Competencia con notas a Enrique Peña de Nacional y Obdulio Trasante jugador aurinegro, por entonces temperamentales y símbolos de sus equipos.

Esa tarde de feriado llevé la radio a la casa de Marcelo, un amigo del alma, este me comenta, «hoy viene el Padre Juan y nos reúne a los jóvenes del Catecismo en el arroyo».

Allá fuimos, no le cayó muy bien la idea de que escuchara el partido al Padre Juan, era un tano “cero y anti fútbol», ya que, según él, generaba mucha violencia.

Con mis locos 16 años le pude explicar que en ese clásico jugaba un amigo y  younguense, Milton Gómez y que el fútbol había cambiado, que antes los clásicos eran bravos, «¡esos eran clásicos» le dije.

Accedió, no con muchas ganas.

Entre no buenos presagios de los relatores, tarjetas amarillas una tras otra, el Padre pacientemente nos enseñaba a comprender las parábolas, clases sobre el amor, la caía de la semilla, mientras en la tierra escribía enseñanzas…hasta que aparece el inolvidable momento de la roja a Peña…

 » fue una jugada en la que traté de llevarme la pelota con fuerza, como toda la tarde. Estaba jugando un clásico defendiendo a Nacional, no era para menos. En la jugada que me echaron me quedé parado y levanté los brazos en un gesto de bronca que la gran parte de los jugadores realizan cuando se dan cuenta que se tienen que ir, dejando al equipo con un hombre de menos, en un partido importante. Me quedé parado en el lugar en que estaba y enseguida vinieron varios jugadores de Peñarol a empujarme y también a pegarme, entonces fue que reaccioné. En ese momento se dieron cuenta que no me gusta que me empuje nadie y menos que intenten pegarme», expresaba un exaltado Peña al diario Ultimas Noticias.

Si el Quique Peña era mi pollo, desde ese día era mi representante en la cancha, como dice la canción, «piñas van piñas vienen, los muchachos se entretienen»

Pasó mucho tiempo si  ver al Padre Juan, tampoco quería, allá por el 94, una noche cayó en casa y entre mate y mate vi que quería entenderme y tal vez perdonarme de haberle arruinado aquella esplendorosa tarde de sol y calor.

El partido.

En el estadio, más de 65.000 personas esperaban ansiosos el clásico, una delegación de botijas de Japón no salían de su asombro, hicieron una demostración antes del partido, ¡había que verles las caritas luego!, se cantó el himno y chicos se paseaban con banderas de 24 países de cara al Mundial de Italia ´90.

Rosa Luna, la gran Rosa observaba desde la tribuna América, ¡la gente entraba y se jugaba la segunda mitad del cotejo y aún había colas para ingresar!

Del partido solo puedo decirle que poco fútbol, un tiro en el palo del salteño Wilson Nuñez y después corte y protestas.

 Palabras de Enrique Peña -ya en el vestuario-  a Rubén Néstor Cabrera de «Últimas Noticias»: «sabes lo que pasa, todo el partido los jugadores de Peñarol se pasaron reclamándole al juez mi expulsión. En cada jugada en la que yo participaba el que estaba más cerca enseguida le pedía que me echara. Lo estuvieron presionando desde el primer instante. Incluso me atrevo a decir que fue por ese motivo que me sacaron tarjeta amarilla. Todos los de Peñarol querían que me fuera…»

A los 82 minutos el juez Eduardo Dluzniewski da por finalizado el cotejo con 20 expulsados, solo Venancio Ramos y Jorge Seré de Nacional se salvaron.  En los primeros doce minutos ya habían visto la tarjeta amarilla, Carlos y Daniel Sánchez de Peñarol, Soca y Peña de Nacional.

El hincha tricolor de la época debe recordar a un chico rubio, fornido, arquero suplente que saltó a la cancha y repartía y repartía, Galielo Galilei Percovich.

 Nacional formó con Jorge Seré, Tony Gómez, Milton Gómez, Gustavo Mozo, Carlos Soca, Enrique Peña, Jorge Daniel Cardaccio, Héctor Morán, Julio Cesar Dely Valdez, William Gutierrez y  Venancio Ramos. Director técnico; Saul Rivero, en el banco quedaron Galileo Percovich, Sergio Olivera, Carlos Silvera y Sergio Maristán, en tanto Wilson Nuñez ingresó por el Panameño a los 62 minutos.

Pasaron los años, nadie olvida aquel «bochorno”, casi una despedida para la selección de Uruguay que jugaría en el Mundial de Italia 90.

 Hubo jugadores procesados y hoy se puede ver a Obdulio Trasante y Enrique Peña , bromeando y con proyectos que llevan adelante juntos, pero pudieron ser protagonista de una verdadera tragedia.

Comments are closed.