Horacio Raúl Meyer, la mascota del 47.

Hinchas
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Carlos Ernesto Berrueta
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Horacio Raúl Meyer, la mascota del 47.


Horacio muestra con orgullo y nostalgia la foto en dónde se encuentra junto a Atilio García.

Horacio Raúl Meyer, la mascota del 47.

Corría el mes de abril de 1947, el primer equipo de Nacional se presenta en la ciudad de Paysandú para jugar un match amistoso ante la selección local, oportunidad en donde se le tributó un homenaje al jugador Aníbal Ciocca que ponía fin a su carrera.

Luego del match los jugadores del seleccionado sanducero entregaron una medalla de plata a Ciocca y leyeron las brillantes facetas del jugador.

 El tricolor venció 3 a 1 con unas 5000 personas en las tribunas y en sus filas tenía figuras como Atilio García, Schubert Gambetta, Galvalisi, José García entre otros.

Pasaron 72 años de aquel match jugado en el viejo Estadio Artigas, remodelado totalmente para la Copa América que se jugó en nuestro país en 1995.

Aparece una foto de la formación de Nacional correspondiente a esa jornada, entre aquellos cracks se encuentra un niño junto a Atilio García, el formidable jugador argentino que duerme en la mejor historia de nuestro futbol. –

El documento gráfico es una verdadera reliquia, llena de encanto. Nos enfocamos en aquel niño rubio, radiante y privilegiado que aún vive, tiene ochenta años y fuimos en su búsqueda.

La ciudad de Young se despertó con clima agradable, un poco de viento y con el movimiento típico de ciudades no tan grandes. Ubicamos la casa luego de un par de vueltas, “Don Meyer vive en la otra cuadra, doble allí y sobre la misma vereda está su casa”, nos expresa un parroquiano sentado en cómodo catre.

Golpeamos y sale Don Horacio Raúl Meyer, nació en el año 1939, hincha de Nacional, legado de su padre, nos abrió las puertas de su casa con mucha amabilidad, el mate arrancaba, también los recuerdos imborrables y mágicos.

Arriba de su mesa tenía fotos y un libro de Nacional, las paredes decoradas con imágenes de sus hijos y nietos, un reloj grande de pared y también una antigua máquina de coser completaban la escena.

Su padre no tenía ninguna vinculación con Nacional y ser mascota fue algo casual porque en esa época acá en Young – tiene entendido Horacio – y según nos cuenta, había un señor de apellido Octurello, muy vinculado al fútbol, que jugaba en Argentina y algunos dicen que en Francia también, vino a parar a acá porque era empleado del Banco República y por intermedio de él se consiguió todo esto para poder ir a Paysandú que llegaba Nacional.

Un día especial, era su primer partido en ir a ver a Bolso, a pesar de sus 7 u 8 años, se acuerda claramente cuando ingresó a la cancha y estuvo en el vestuario, le pusieron unas medias que me quedaban grandes, eran de adultos. La camiseta y short era el regalo de reyes que recibió un tiempo antes. Fue la única mascota y justo aparece con Atilio García que con su mano derecha lo abraza.

El padre después comentaba que Atilio estuvo en el segundo partido, que fue el domingo, en la tribuna, no jugó, entonces conversaba y comentó que este iba a ser uno de los últimos partidos, se retiraba y quedaba un muchacho, que esa noche hizo 3 goles, Eduardo Donamarí, jugador jovencito. El padre de ese player tenía negocios en la ciudad de San Pablo, en uno de esos viajes y tras accidente de tránsito, cobra la vida del joven y prometedor Donamarí.

Héctor trajo una pelota firmada por aquellos jugadores, pero al poco tiempo pasó a ser usada por los amigos.

Con el paso de los años siguió mirando Nacional al estar viviendo en Montevideo, recuerda los partidos de la Copa Montevideo y habla maravillas de los atributos de José Sanfilippo, también expresa admiración por otro argentino como lo es Luis Artime.

Una charla imperdible y maravillosa, nos despedimos de “Santa”, así lo apodan actualmente, es que en sus jóvenes años tenía mucho parecido físico con Emilio Santamaría, Meyer defendía a Ferrocarril en nuestra ciudad, tenía la cancha en el mismo lugar que se encuentra hoy está su casa, su padre fue uno de los fundadores.

Horacio Raúl Meyer en el museo.

Agradecimos vivir este momento, caricias al alma.

Horacio Raúl Meyer, la mascota del 47, mantiene la llama de su amor intacto por el Club Nacional de Football, lleva los colores en el alma.

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