Carlos Ernesto Berrueta

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Carlos Ernesto Berrueta

Fuerte personalidad, pasó por Nacional entre 1983 y 1985.

Alguien dijo y con mucha razón sobre Berrueta, “buen jugador, pero de un carácter incontrolable, Berrueta era al fútbol lo que Tyson al boxeo”, el “Gringo” no estuvo mucho tiempo en Nacional, pero en esas temporadas dejó recuerdos…

Nacional 3 Vélez Sarsfield 0. 2 goles.

Otro de los tantos jugadores que llegaron desde Danubio, pedido por la gente para integrar aquel “Equipo de las estrellas en 1983”, un mediocampista completo, con técnica, calidad, remate furibundo y con una personalidad avallasante. Rodolfo Sienra Roosen (Pdte tricolor) decía, en aquel entonces a Berrueta lo pedía un pueblo. La contratación de Berrueta era un clamor. Trasmitía la imagen clásica de caudillo. Técnico, corredor, vehemente, malhumorado, pero con ese mal humor que suele ser sinónimo de presencia, de fuerza anímica. Lo querían todos. “Ese es el jugador que Nacional precisa. Un líder. Un Montero Castillo”

Nacional Campeón Uruguayo 1983.
Presentación de algunas «estrellas». Berrueta, Brindisi, Aguilera y Ferrari.

Por ser un apasionado de la década del 80 puede recordar tan nítidamente muchas tardes del rubio volante, su aparición en la juvenil del 81, el gol de tiro libre en el clásico por el Uruguayo jugado el 23 de octubre del 83, Nacional mandaba a su rival de todas las horas a la última posición del torneo, ese mismo año, el día de la vuelta en el Parque Central en donde ganamos de atrás a Danubio coronándonos campeones del uruguayo, Berrueta con el argentino Cabrera quedaron enredados en una pelea casi callejera que no podían separar, en el arranque de la Copa Libertadores 1984 Nacional derrota a Danubio 1 a 0 con el tanto de Berrueta,  el gol a Peñarol en el Uruguayo del 84 en cuál arrancamos ganando 2 a 0 y al final empatamos.

Abrazo con Wilmar Cabrera tras triunfo ante River Plate

Pero Carlos estaba en el ojo de la tormenta y aquel problema cuando no encontraron la cancha de Bella Vista con Juan Ramón Carrasco fue la gota que rebasa el vaso, Berrueta se había convertido en el candidato de la crítica deportiva y de los jueces. Muchas veces lo han expulsado de la cancha por infracciones por las que a otros jugadores no lo sancionan. Se generó una costumbre, un engolosinamiento de todos. Faltaba que fuera Berrueta  el autor de la infracción y afuera” a Berrueta nadie le perdonaba nada, lo mataba el ambiente, la prensa, los jueces” , Santilli el Presidente de River Plate de Argentina lo lleva, no anduvo mal las pocas veces que jugó, declara Rodolfo Sienra, presidente tricolor de entonces en su libro “Entre el cielo y el infierno”. Con Maneiro como técnico volvió en 1985, a pesar de estar cómodo en la vecina orilla quería jugar, en un año para olvidar, fue unos de los mejores del tricolor.

Fuerte personalidad. acá frente a Cerro.

Su paso por el fútbol ecuatoriano no pasó desapercibido, “elogios” a granel y su regreso a Danubio en el 92 comenzaba a cerrar una etapa de un buen jugador, con un exceso de temperamento que en varias oportunidades le jugó muy en contra, pero así era el “Gringo”.

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