

Se “destornilló” un porrón de Whisky y surgió un brindis al estilo de las películas del oeste americano; una copita de escocés sin hielo, apurada de un trago.
Los nacionalófilos realizaban sus largas concentraciones en Santa Lucía, en el Hotel Bilmore, próximo a la estación del Ferrocarril, de frente al Parque que reventaba en verde.
En esa década del Treinta, Carlos Gardel estaba en espectacular auge. Sin micrófonos, sistemas estéreos, ampliadores y técnicas sofisticadas que permiten actualmente los tonos más selectos, el Mago llegaba con sus canciones a lo alto de las instalaciones del Solís.
Durante sus temporadas en Uruguay llegaba al Interior, viajando en unas limousines de aquellos tiempos con sus guitarristas. En una oportunidad de intensas lluvias no sé arroyo no daba paso e “hizo” escala en el Hotel donde se concentraba Nacional. Gardel como hombre de tremenda popularidad, también gustaba del fútbol. Sus preferencias eran para el Racing de Avellaneda.
Su mayor amistad la dispensó para Héctor Scarone desde su época de Barcelona y para José Nasazzi. El “Terrible” fue quién hizo las presentaciones. Para los futbolistas nuevos aquel contacto fue impactante. Se “destornilló” un porrón de Whisky y surgió un brindis al estilo de las películas del oeste americano; una copita de escocés sin hielo, apurada de un trago. Como para aquellos abstemios hiciéramos de la alta graduación del importado centeno.
El pedido que nos cantara algo fue tan tímido como una unánime. Pero Gardel tenía siempre la respuesta cordial. Más para quienes eramos hombres de fútbol y estábamos vinculados , no en su dimensión, a la popularidad. Hicimos un silencio distinto a todos los silencios. Era el de admiración y el de intuir un suceso sensacional. Improvisadamente vino un susurro de “Palomita Blanca” que agradecimos con una ovación de palmas calientes.
Después que se marchó el cantor de la inmensa idolatría , luego de su fugaz estadía , nos quedó el comentario administrativo sobre su cautivante personalidad. Nos impresionó su vestimenta impecable, aquella peinada fija con gomina, al estilo de entonces y reiterada en miles de oportunidades a través de fotos y películas. Rescatamos también sus ocurrencia de sus dichos, expresados con tremenda terminología futbolística , mechando lunfardo y el recuerdo de un saludo colectivo, simbolizando en un apretón de manos con el Terrible Nasazzi, seguramente en una afinidad de ídolos enormes, cada uno en sus apasionantes trayectorias.
Fotos y fuente, Diarios de la época y Mundocolor.
3 Comments
¿Por qué no publican el facsímil completo para que podamos comprobar que el tecto que reproducen es fiel al original?
Estimada Martina, muchas gracias por su aporte, me tomo el atrevimiento de responder.
1. Me llamó la atención la cantidad de personas que desconfiaron la presencia de Carlos Gardel en el Hotel, era más fácil decir que era una mentira que buscar un poco, afirmándose en una fecha que días menos o días más puede estar errada.
2. El testimonio de Marcelino Pérez , que cuenta tal cual lo vivió con sus apenas 20 años, muestra que no tenía conocimiento de la persona que tenía adelante.
3. Usted en su comentario, presume muchas cosas y no menciona dos nombres que Carlos Gardel tenía estrecha amistad y seguramente admiración, dos fenómenos mundiales como El “Mago” Scarone y el más grande Capitán que brindó el fútbol uruguayo, José Nasazzi.
4. Ese Nacional de 1933 fue una de las mejores formaciones que existieron , entre otros , Pedro Petrone y Domingos, el mejor zaguero del mundo en ese momento, nacido en Brasil.
5. Yo me apuraría tanto en “presumir” que el Sr. Monzeglio exageraba, para nada, aún hay mucha información para buscar y confirmar, tal vez y creo que sabe mucho de la historia de Gardel, pero lejos está que el Sr. Monzeglio quisiera sacar ventaja, el Hotel recibia permanentemente a las delegaciones tanto de Uruguay como de Argentina, caso de River Plate que estuvo más de 15 días.
6. No descarto que Carlos Gardel, al saber que esas figuras mundiales, recuerde que Uruguay era Campeón del Mundo 24,28,30 , algunos estaban allí y manteniendo amistad, haya querido pasar, vuelvo a repetir, figuras como Pedro Petrone, José Nasazzi, Domingos Da Guía y Héctor Scarone tenían igual o más fama que el popular cantante.
7. Usted lógicamente conoce más que yo la forma de viajar de Carlos Gardel y sus guitarristas era en limousines, es decir, bien pudo pasar una noche y salir a la mañana, llegando a los puntos que actuó, tampoco está lejos la fecha del 30 de octubre, ya que Nacional tenía un cotejo el 31 y se suspendió por lluvias.
8. Estoy en busca de ese detalle, pero claro está que Carlos Gardel, el popular “Mago” estuvo en nuestro histórico field, como también le cantó a la delegación Alba en ese año 1933, ahora tenemos el aporte del joven Marcelino Pérez.
Estimado Ruppel Raul: Atrevimiento ninguno, intercambiar opiniones es muy saludable cuando se investiga para tratar de resolver enigmas históricos. Respondo a cada uno de sus ítems:
1. A título personal, yo recién empecé a desconfiar de la presencia de Carlos Gardel en el Hotel Biltmore, cuando algunos uruguayos me hicieron notar que en el relato del señor Monzeglio había flagrantes contradicciones y, después de haber analizado exhaustivamente las actuaciones de Gardel entre los días 25 y 30 de octubre de 1933, llegué a la conclusión de que tenían razón.
La trayectoria de Gardel durante esos días está perfectamente documentada y, definitivamente, no hay espacio posible para que Gardel haya estado en Sta Lucía el jueves 26 de octubre de 1933 ni “de tardecita” ni “de nochecita”, según versión del Sr. Monzeglio. Menos aún para que haya tenido tiempo de “jugar a las cartas” e intimar con los futbolistas.
Los relatores de esa historia son los que debieron “buscar un poco”, antes de lanzarlo dando una fecha precisa tan desaprensivamente, inventando que Gardel fue especialmente a ver al plantel porque era hincha de Nacional, que le prometió al capitán pasar por la concentración en el Hotel Biltmore y allí ensayar un pequeño recital para darle fuerzas al plantel. También es falso que miró un poco la práctica (estaba todo muy mojado) y que se fue a descansar. Que tuvo tiempo de intimar con los muchachos y jugar a las cartas con ellos.
2. “El testimonio de Marcelino Pérez, tal cual lo vivió con sus apenas 20 años”, ofrece jugosos elementos para el análisis. Me baso en lo que “dicen que dijo” porque publican un facsímil compuesto por tres recortes de diario superpuestos sin fecha y en donde no aparece nombrado Gardel, por lo que no podemos saber si las frases de Marcelino fueron sacadas de contexto. Como sea, la considero una prueba de que Gardel realmente cantó para el grupo en la habitación No 32.
El testimonio es creíble porque es lógico y explica claramente que Gardel llegó “en unas limousines de aquellos tiempos con sus guitarristas”, que “era una oportunidad de intensas lluvias”, que no sabía “que arroyo no daba paso” e “hizo escala en el Hotel donde se concentraba Nacional”.
Y eso lo explica todo, porque en aquella época, para llegar a Montevideo desde San José había que cruzar el río Santa Lucía por un puente sumergible de madera con barandas rebatibles para que la corriente no enganchara ramas y lo rompiera. Este puente a veces no daba paso por la Ruta 11, al quedar tapado por la creciente.
Entonces Gardel no tuvo más remedio que esperar que bajara el agua. No sé si había posibilidades de hacer un rodeo para evitar el puente. Es creíble también lo del porrón de whisky compartido por todos.
Y agrega Marcelino: “El pedido que nos cantara algo fue tan tímido como unánime, pero Gardel tenía siempre la respuesta cordial”… “Hicimos un silencio distinto a todos los silencios. Era el de admiración y el de intuir un suceso sensacional. Improvisadamente vino un SUSURRO de “Palomita Blanca” que agradecimos con una ovación de palmas calientes”. (No hubo tiempo para bajar los instrumentos del auto, ni de desenfundarlos, ni ofrecerles un repertorio en el que “se incluyeron varios clásicos”.
Fue simplemente el hermoso regalo de un “susurro” a capella para que el plantel no se sintiera decepcionado por una negativa)
Y “luego de su FUGAZ estadía”, se marchó. (fugaz: efímero, breve, corto, momentáneo, pasajero)
Si estaría apurado por irse, que se fue haciendo “un SALUDO COLECTIVO, simbolizado en un apretón de manos con el Terrible Nasazzi”. Ni tiempo para saludarlos uno por uno tuvo.
3. Por supuesto que presumo cosas. Es válido llenar con interpretaciones los vacíos de información, siempre que no se agreguen hechos inventados.
No interesa el grado de importancia que tuvieran el “Mago” Scarone ni el Capitán Nasazi. Gardel no se detuvo allí por ellos, aunque seguramente los admiraba.
No creo Gardel mencionara nunca cuál era su club de futbol preferido. Era demasiado inteligente como para ponerse en contra a medio país. Siempre fue muy cuidadoso con ese tipo de declaraciones porque odiaba cualquier tipo de fricción.
En cambio, no ocultaba su admiración por sus amigos del Club Barcelona, hasta los siguió por Europa apoyándolos, porque eso no le generaba los conflictos que podría crearle definirse por un equipo de futbol de su patria natal.
4. Para mí son iguales todos los equipos de fútbol. No me interesan, aunque sean los mejores del mundo.
5. Yo presumía que el Sr. Mozeglio exageraba, ahora comprobé que no me había equivocado. No sé si sabe de la historia de Gardel, pero sé que no se preocupó “en buscar un poco” para que su relato tuviera sustento y se ajustara a la realidad. La verdad es que como actor y cuentista es muy bueno.
Que el hotel recibiera a delegaciones tanto de Uruguay como de Argentina, no le da derecho a cambiarle la historia a Gardel. Espero que demuestre ser una persona de bien modificando su relato para acercarlo a la realidad, ya que eso no le quitaría ningún mérito al hotel.
6. Usted tiene derecho a no descartar lo que desea que hubiera ocurrido. Yo estoy al margen de su pasión futbolística. Gardel estaba muy ajustado con los tiempos, debía llegar a Montevideo donde lo esperaban para firmar la escritura de los lotes, algo mucho más trascendente para él que la fama del plantel de Nacional. Si hubiera estado paseando, tal vez se hubiera detenido voluntariamente para saludarlos. No lo sabemos.
Dice Ignacio Pou que “Cerca del mediodía Gardel llega a la práctica ante la sorpresa de propios y ajenos”. (habitualmente se levantaba tarde y también almorzaba tarde). Le faltaban 64 km. para llegar a Montevideo. Aproximadamente una hora y media o dos para los caminos y las velocidades de la época. Seguramente almorzó en Montevideo con Bonapelch, Barca y Perico Bernat, que lo esperaban para ir a la escribanía. Después de la escrituración, que debió llevarle unas 2 o 3 horas, Gardel, se fotografía en la playa La Mulata con sus amigos. Debían ser alrededor de las 17 hs, porque hacen sombras largas y el sol, que en octubre se esconde alrededor de las 18.30 hs., les daba todavía de lleno en la cara.
El fugacísimo paso de Gardel por Santa Lucía, sólo pudo haber ocurrido “cerca del mediodía” del día 30 de octubre de 1933.
7. Suponer que Gardel bien pudo pasar una noche (¿dónde?) y salir a la mañana, llegando a los puntos que actuó, carece de todo sustento. Que Nacional haya tenido que suspender el cotejo del 31 por lluvias justifica que el puente del Río Santa Lucía no diera paso.
Ignacio Pou menciona que Carlos Gardel había tenido una actuación memorable, como eran todas las del Mago, en la ciudad de San José de Mayo “el día anterior”, es decir, el 29. Lo lógico es que pasara por Santa Lucía el 30 en viaje a Montevideo.
8. No hay ninguna duda de que Carlos Gardel, el popular “Mago”, estuvo en el histórico field, allí fue fotografiado y, como bien dijo Marcelino Pérez, “Gardel tenía siempre la respuesta cordial” y no pudo negarse al pedido de los muchachos, a los que generosamente y a pesar de la prisa que llevaba, les “susurró” Palomita Blanca.
Lo seguro es que Gardel no eligió a Nacional ni a Peñarol, aunque fue un gran admirador de los futbolistas de ambos equipos.
Tampoco quiso hacer diferencias entre Argentina y Uruguay, cuando jugaron en 1930 y fue a visitar a los dos planteles, porque odiaba cualquier tipo de fricción.
Entiendo que los hinchas de uno u otro club quieran adjudicarse la preferencia de Gardel porque en ellos escribe el corazón.
Yo como investigadora, debo dejar que mis emociones sean manejadas por la razón.
Abrazo gardeliano.