

El pasado lunes mientras esperaba la apertura de las puertas en el Gran Parque Central para emprender el regreso a Young se acerca una pareja con un niño en brazos. «Soy Lorena, usted escribió un artículo sobre mi padre Jorge» – que lamentablemente puso fin a su vida hace casi dos décadas – pero la sorpresa no quedó ahí, hoy su nieto, Lautaro, de apenas 3 años, lleva a Nacional en el corazón, un video en la red social Tiktok se hizo viral y Nacional se contactó con ellos y el niño presentó por los altoparlantes la formación tricolor. Te invito a conocer las dos historia.

Lautaro. Tiene tan solo tres años. Sus padres son Santiago de Mdeo, su mamá Lorena, de Young.
Nació en el año 2020 plena pandemia, apenas volvió el público a las canchas lo comienzan a llevar a mirar Nacional. Aprendió los números mirando las camisetas de los jugadores y luego comienza a preguntar sus nombres, siendo Rochet su primer ídolo.
“Ama los números y siempre mira partidos viejos de Nacional, le encanta! Le gusta plantearse partidos imaginarios y los relata nombrando siempre a jugadores de Nacional! Cuando se van, y contratan nuevos curiosea también y siempre está actualizado» , nos cuenta emocionada su mamá, no es para menos.
Ayer lunes ante Deportivo Maldonado leyó los nombres y su voz apareció en los parlantes del Gran Parque Central. Si bien sus padres son fanáticos de Nacional vale aclarar que lo del pequeño Lautaro es espontaneo y natural.
Una pasión que nunca dejará de crecer y no tenemos la menor duda que será ferviente defensor de la causa tricolor.
Otra historia.
Vuelvo a subir aquel homenaje para Jorge Viera, padre de Lorena y abuelo de Lautaro que escribí por el año 2005:
El dribling que lo dejó en el camino para siempre

Defensa, podía marcar punta como jugar de último, se sentía más cómodo de marcador derecho.
De pelo llovido y largo, mirada tosca que denotaba una vida dura, serio, temperamento no le faltaba, no era de pegar, tampoco de provocar, ese tipo de jugador que todos quieren tener en su equipo.
Más de una década enfrentando a punteros con diferentes características, generalmente ganaba y si le tocaba perder, debían de pasarlo un par de veces, demostrando que su apodo de “Perro” no era casualidad.
Cuando ya casi no le quedaba puntero para enfrentar en aquellas luchas titánicas , apareció un temible y letal rival que lo encaró y dejó por el camino, no le ganó un partido, ni un campeonato…le arrebató la vida, él mismo.
Posiblemente aquella noche primaveral fue tal el desconcierto en su corazón y su mente que no supo si atacaba o defendía.
Una bala terminó la historia, ya no estará en los picados que se jugaban en el Parque “David” , Jorge vivía alambrado por medio, su viejo – tapicero de profesión – también se entreveraba , dejaba un sofá a medias y para otro momento. Un hincha de Ferrocarril no lo puede creer, es que allí supo ser campeón de Honor – máximo galardón local – y figura indiscutible, supo cosechar amistad y respeto en otros equipos , como en el club San Luis.
“Andaba raro últimamente” comentaron, esta vez no volvió a levantarse tras el infame dribling que lo dejó en el camino para siempre….
Jorge Viera en el recuerdo.
Raul Ruppel «Escribe el corazón»