

Antes de desarrollar la nota, les cuento que Antonio es el padre de Milton Gómez, conocido en el fútbol profesional como ¨El Gaucho¨ o acá en Young simplemente ¨El Chino¨, jugador que tuvo dos pasajes en Nacional, 1989-90 y la temporada de 1995.
Hace un par de años y siempre hurgando para conocer más detalles de la historia de Atlanta de Young me encontré con el nombre de Antonio Roberto Gómez y a esto le sumo la siempre inquietud de conocer algo más en estas historias de jugadores tricolores y más en este caso, un hijo del pueblo como lo es Milton, radicado desde hace muchos años en la ciudad de Maldonado.
¨Vive frente al 24 el comercio de Jorgito Bravo¨ fue la referencia que obtuve, hasta allí fue el sábado casi de nochecita, tal vez una hora impropia, me atendieron amablemente, pero quedamos que pasaba en la semana y en horario matutino, y que le informarían sobre mi presencia.
Desconocía el estado de salud de Antonio, teniendo en cuenta su edad avanzada.
Ansioso esperé el lunes, una tuvo mañana espectacular y casi con terquedad, luego de aprontar lo básico, la cámara de fotos, algo para anotar y el celular, me fui en busca de la nota.
No alcancé a golpear, uno de sus nietos que se encontraba afuera con un amiguito, lleno de inocencia, como sabiendo que podía aparecer en algún momento, me expresa ¨usted busca al tata, está levantado¨.
Gentilmente me invitan a pasar, allí tiene su cuarto Antonio, humilde pero rodeado de afecto en las cuatro paredes, hay medallas, trabajos artesanales de sus nietos en la escuela y predomina los murales de su hijo Milton, la mayoría con la camiseta de Nacional, pero también hay una foto grande en su pasaje por Bella Vista, Antonio se dirige a una repisa y me acerca una con la camiseta del Olimpia del Paraguay.
Me encontré con una persona que ya hace meses cumplió los 91 años, pero con una memoria formidable, parando y contando detalles en cada pasaje de la conversación, que sin dudas salió desordenada, ya que la pasión era incontrolable.
Antonio Roberto Gómez, albañil de oficio, denota una vida larga, de arduo trabajo, nació un 13 de junio de 1928, pero me anotaron el 15 aclara.
Jugando para Boca, equipo barrial que tenía como líder a Schiafino Kosenko enfrenta en cancha de Peñarol al club que luego sería Atlanta, La Primavera y cuenta que esa tarde literalmente la rompió, lo que hizo que Sanín viejo, alma del cuadro de origen ruso lo llevara a jugar con ellos, impartiendo la orden para siempre en cada campeonato que La Primavera concurría, ¨no lo vaya a dejar a Gómez¨ les encargaba con autoridad.
También cumplió su sueño de defender a Nacional, fue el de Berlín que buscaba un campeonato que le era esquivo, como estaba haciendo tareas de albañilería con un grupo de obreros de Young, se alineó al team tricolor.
El partido definitorio era el domingo, el sábado de tarde la cuadrilla terminó los trabajos y se vinieron para Young, ya que el lunes viajaban a otra localidad para comenzar nueva obra.
Gómez no quería venirse y no se vino, se quedó, jugó, fue campeón, tomó unas cervezas y regresó feliz en bicicleta sin luz, sólo con un inflador, llegando tarde en la noche a la Young, cumpliendo un sueño, ser campeón con Nacional.
A nivel local jugó en Ferrocarril, en tercera, reserva y primera, pero no podía afirmarse ya que traían jugadores de la región, entonces se va a Miramar y no solo juega en la cebrita, también gana su corazón.
Supo defender la albirroja de la selección, Antonio Roberto Gómez tuvo buen pasaje en el fútbol, se definió como jugador muy rápido.
Además, con detalles que asombran, jugadas y anécdotas que despertaban risas y quedaba por segundos colgado en aquellos mágicos momentos, cuenta con picardía juvenil que cuando enfrentó a dos defensas, dejó la pelota contra el pie y amagaba, para despistar a los rivales, amague va, amague viene, pateó una bosta de vaca, logrando engañar a los defensas, entonces arrancó apara el otro lado con la pelota, luego se decían entre ellos, déjame a mí que yo le pego.
La economía no estaba bien en ese momento, su señora se va unos días a Paysandú y allí nace Milton Antonio Gómez, ¨Milton por el Tornillo Viera y Antonio por mí¨, expresa.
Don Gómez terminó las tareas de albañilería y se fue expresó en bicicleta a Paysandú, pronto regresan a su casa actual, ubicada cerca del Parque José Ugarte, cancha de Nacional.
Milton ya era bueno desde chico con la pelota, jugaba en Rampla en el baby y siempre lo venían a buscar de varios clubes, finalmente ficha en cancha grande en Nacional.
Concurre a la escuela 34 donde fue un niño correcto, respetuoso.
Desde temprana edad ayudaba a las tareas de albañilería, según su padre con 13 o 14 años ya se defendía en el rubro y estaba aprendiendo bien.
A Antonio le salió un trabajo con un italiano en Montevideo y aprovechaban para cada fin de semana ir a mirar a Nacional y sobre todo al Pantera Rodolfo Rodríguez.
Siguió progresando Milton y aparece la posibilidad de ir a Nacional capitalino, por entonces campeón del mundo, mucho tuvo que ver la actuación que tuvo en el preliminar con Nacional de Young, aquel 26 de octubre de 1988, fue ojeado por los dirigentes. Antes de irse a la capital, Nacional de Young logra su último torneo de Honor y fue clave la figura del juvenil Milton en la zaga.
A principios del año 1989 lo embarcan en la vieja ONDA rumbo a la capital, también fue a despedirlo el Dirigente tricolor local Ansina Orta, quiso el destino que esa misma noche falleciera.
Ya en Montevideo, el Chino conoce a Pablo Irigoyen, jugador salteño, hoy Doctor y ejerciendo en nuestra ciudad, los une una amistad familiar hasta la fecha.
Antonio sigue contando que estaba en la tribuna el día del clásico de la gresca, el joven Milton con solo 20 años, arremetía contra Obdulio Trasante, ¨es bravo el nene¨ expresó, sorprendido por la forma de comportarse de Milton.
Recuerda las visitas del panameño Julio Dely Valdés, al Tomate Diego Duarte, a Sergio Kondraski y también a su padre , que se desempeñaba como albañil.
La mañana fue corriendo, vuelvo a reiterar, quedé sorprendido por tanta lucidez, le agradecí esta charla y cuando me disculpé del tiempo robado, me expresa, ¨puedo hablar todo el día de fútbol, no hay problema¨.
Antonio Roberto Gómez, el padre del Chino, fanático de Nacional pero me aclara, ¨miro fútbol de todos lados, menos a Nacional, me comen los nervios y tengo miedo de morirme¨.
Muchas gracias por abrirme la puerta, pero sobre todo el corazón.