

El día 22/08/2024 Juan Manuel Izquierdo ingresó para jugar el segundo tiempo – que se transformó en eternidad – con la camiseta de Nacional ante el San Pablo por Copa Libertadores. Se fue un soldado vestido totalmente con nuestra enseña y defendiéndola con amor, seriedad y orgullo. DOLOR INMENSO.
Descansa en completa Paz, que la familia encuentre fortaleza.
Raul Ruppel, Escribe el corazón. 28/08/2024.


Querido Juan: Hoy toca despedirte, mucho antes de lo que nos hubiese gustado o lo que habíamos imaginado. Dejaste una marca en cada uno de los que te conocimos, no al jugador, a los que conocimos al compañero, al amigo, al «primo». Fuiste un luchador, pasaste cosas complicadas, pero saliste adelante. Fuiste bicampeón! Recuerdo claramente cuando te tuvieron que obligar a estar en los festejos porque te daba vergüenza, habías jugado casi nada pero fuiste parte y merecías festejar como todos. También conocí a ese padre baboso que se le llenaba la cara de sonrisa cuando hablaba de Lucero, y en los últimos días de como peleaba a Felipe. Que injusto que te hayan podido conocer tan poco, pero quédate tranquilo que si algún día me vienen a preguntar como era su papá, les voy a decir la verdad, que era un CRACK, un buen tipo por sobre todas las cosas, que nunca nadie me hablo mal de él y que se le notaba cuanto los amaba. Descansa Juan, te vamos a extrañar y te vamos a recordar siempre. (Fernando Peña).

Es difícil encontrar un caso siquiera parecido al nuestro en lo que refiere a una historia indisolublemente ligada a la gloria y a la tragedia. A veces todo junto y al mismo tiempo. A veces una precede a la otra, sin previo aviso y sin forma alguna de desentrañar si es que hay algún motivo o causa final para que esto suceda.
Ahora, haya o no alguna explicación, volvimos a tener un annus horribilis, como aquel de la partida a la eternidad de Carlitos y Bolívar Céspedes en los inicios de nuestra incomparable saga.
Los golpes del destino de estos últimos dos años son de tal magnitud que pueden demoler a quien sea por más gigante que parezca, salvo que le encontremos la vuelta de tuerca. De repente hay que interpretarlos como sacrificios para enderezar el futuro de los que continúan en este valle de lágrimas.
Creo que soy un hombre de Fe, aunque con más flaquezas y baches que constancia y persistencia en el camino. Pero bueno, mantengo enhiesto aquello de que Dios escribe derecho en renglones torcidos. En cada uno de nosotros está la clave para descubrir si es que nos mandó un mensaje y descifrarlo en su caso. Tarea no muy sencilla por cierto. Te podes pasar la vida en el ensayo y error sin atinarle ni al marco del blanco.
Al caso, la absurda muerte de Juan vistiendo nuestra camiseta en la cancha, me conmovió bastante más allá del episodio en si mismo, por la catarata de mensajes o señales que creo estar percibiendo.
Aclaro que no me quiero poner en pose mística ni nada que se le parezca. Dios no lo permita! Simplemente a modo de aporte para encarar lo que sigue, porque hay que seguir o no? Y siendo que la respuesta a esta interrogante filosófica es la única posible, para empezar a la muerte se la combate con vida.
Duelo sin dudas. Pero entendido como tristeza por la pérdida física. Hasta ahi. Porque la desgraciada muerte lo que quiere es sumirnos en estado de duelo permanente, para que el dolor nos termine hundiendo en nuestra propia miseria. Porque si algo generan estas muertes tan injustas como incomprensibles es que te hacen sentir un miserable ser, totalmente vacío de sentimientos positivos.
En mi caso, la muerte me golpeó cuando terminó el partido en San Pablo, porque se terminó el sueño de la Libertadores y el de clasificar al Mundial de Clubes. O sea, la Tierra dejó de girar y el tiempo se detuvo. Nada quedaba por hacer. Todo estaba perdido.
La ira se apoderó de mi ser, seguida por la soberbia de no aceptar con humildad una de las dos posibilidades que da este juego. Obviamente la ceguera me impidió advertir que estaba pasando algo infinitamente más serio.
Mi “muerte” no era tal. Ni cerca. La verdadera nos estaba cagando a palos, pero yo estaba insensible por la anterior. El humo me impidió ver el incendio.
Finalmente, vaya lección me está dando la Vida. Otra más.
El sacrificio de Juan hoy, como el de Waldemar y el de José, el del Morro, algún sentido o algún mensaje están mandando. Yo no soy EL decodificador oficial ni por asomo, pero creo haber captado algo. Por de pronto a que no hay que confundir aserrín con pan rallado, como me ha pasado en casi toda mi vida.
Luego, a entender que ninguna diferencia es más importante que perderlo todo por no aceptar humildemente que nadie tiene la verdad absoluta ni sus deseos son los únicos que deben ser complacidos.
Para aterrizar esto, no voy a dejar de sentirme una basura con cada derrota nuestra, ni voy a querer que Peñarol gane la Libertadores (Dios no lo permita!), ni siquiera que pasen la serie con Flamengo, pero en ningún caso pueden volver a ser LA muerte. No existe la muerte fake. Es tan solo una manifestación de la estupidez humana.
La verdadera Muerte es consumirse internamente rumiando mierda por cuestiones pasajeras que duran lo mismo que un suspiro.
Siempre vamos a tener otro partido, otro clásico, otra Libertadores para volver a intentarlo. Al fin y al cabo nuestra grandeza reside en renacer cada vez que nos toca caer, como lo plasmó para la eternidad nuestro prócer civil.
Para vos Juan y para tu familia, se muy bien que estas palabras serán insuficientes e insignificantes, pero es la única forma que encontré para pedirte a vos y a los tuyos, sincera y humildemente PERDON y les agrego un GRACIAS ETERNAS por tu sacrificio que espero no sea en vano, aunque más no lo sea para mi. (Marcelo Shupp)






A un año del suceso, San Pablo sacó una camiseta homenaje y parte de lo recaudado será volcado a la familia. Enorme gesto.