Luis Cubilla

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Luis Cubilla

Fue la noticia triste del domingo en la noche, los futboleros a través de las redes sociales instantáneamente comenzaron a publicar, falleció “El Negro” Cubilla, rápidamente los canales y radios hicieron eco.

“El Negro” fue ganador, como futbolista y como director técnico, tuvo su ideal, el cuál defendió y se aferró a él,  personalidad no le faltaba.

Cuando Cubilla dejaba de jugar yo comenzaba a caminar, por lo tanto como jugador supe sus cualidades por recortes, comentarios, alguna imagen de televisión, como la jugada del centro atrás para el gol de Esparrago en el Mundial 70, pude enterarme de que en Nacional demostró lo profesional que era, triunfó aun cuando le reprochaban su pasado en tiendas rivales, Campeón uruguayo, de América y del Mundo, además sumando victorias y goles clásicos.

Como director técnico si tengo en la memoria, en  un año complicado, tomó venganza con mano propia ante un juez que falló feo ante Nacional, la hinchada se sintió identificada por aquel gesto, Cubilla defendía a Nacional como si llevara esa camiseta en el corazón, aún no siendo así,  otro momento inolvidable, el de los “repatriados” comenzando la década de los noventa, se paró firme.

Leyendo  bastante sobre su vida luego de su fallecimiento, me quedo con este escrito del amigo Salteño Gabriel Paique, que en momentos tiene algún toque personal pero que pinta a Luis Cubilla tal cuál era.

Luis “El Negro” Cubilla nació en la ciudad de Paysandú el 28 de marzo de 1940 y falleció el 03 de marzo de 2013.

Raul Ruppel.-

Luis Cubilla..que jugador!

Luis Cubilla.

Tenía una inteligencia propia de «campito», se entiende. Un GRANDE sin duda, un luchador, sino presten atención a la jugada del gol a la URSS, eso te lo muestra como era, para los que estamos en el fútbol.

Aceptó el desafío en la Selección, que quizás otros no lo hicieran y se dio el lujo de hacer lo que el pensaba que estaba bien, sin miedos.

Un hombre del Interior y por sobre todas las cosas, Frontal.

Seguramente que estará charlando de fútbol con el «Mazurca»

Comparto lo que hoy escribí en el Diario, de los que tuvimos la suerte de seguirlo a través de la radio, en la cancha o por la TV como jugador, lo de técnico es más cercano.

Del tiempo del blanco y negro

Se fue otra gloria del fútbol uruguayo

Sin duda que la noticia de la muerte de Luis Alberto Cubilla Almeida, -nacido en Paysandú un 28 de marzo de 1940 y que fue una gloria del fútbol celeste-, nos dejó ese sabor agridulce.

Un GRANDE con todas las letras y un GANADOR por siempre, nacido en esta región, que ha sabido dar grandes jugadores.

Desde muy joven,  Luis Cubilla defendió a Peñarol desde 1957 al 62,fue al Barcelona de España,River Plate de Argentina(1964-1968),Nacional desde 1969 al 74..Santiago Morning de Chile 1975 y en Defensor campeón Uruguayo en 1976. Campeón de la Libertadores, Uruguayo con los dos grandes, además de ganarlo con Defensor Sporting.

Defensor de la celeste en los Mundiales del 1962, ‘70 y ‘74.

El «Negro» Cubilla, próximo a cumplir 73 años, falleció anoche en el sanatorio privado AMSA de Asunción, como consecuencia de un cáncer gástrico que lo aquejaba.

Su trayectoria como entrenador: Olimpia 1978 al ‘80 (Campeon de la Libertadores y Campeon del Mundo),Newell’s,Peñarol,volvió a Olimpia,Atl.Nacional de Medellín,River de Argentina,Nacional,Olimpia,Racing de AFA,Cerro Porteño,Talleres Cba.Comunicaciones de Guatemala, Olimpia por dos veces más, Barcelona,Nacional de Iquitos y el Tacuary de Paraguay. Además dirigió la Selección de Uruguay, en tiempos complicados y donde no le tembló el pulso para tomar decisiones.

Un verdadero ganador y hombre conocedor de la vida.

El último año jugó para Defensor, y obtuvo el primer campeonato uruguayo de un equipo que no fuera Peñarol o Nacional.

Como entrenador obtuvo por primera vez la Copa Libertadores y la Intercontinental para un equipo paraguayo, con Olimpia.

CUARTO EN MEXICO ‘70

Lo único que le quedó por ganar, fue un Mundial con Uruguay, pero logró el cuarto lugar en México ‘70, donde hasta hoy se recuerda el gol de la victoria que le dio el pasaje a semifinales, ante la URSS. En una pelota que peleó en la línea de fondo, los rusos pidieron que se había ido, pero el «Negro» tiró el centro y Espárrago de cabeza la mandó a guardar. Después el Brasil de Pelé nos dejó afuera de la final.

TIEMPO DE BLANCO Y NEGRO

Claro, que 1970 era el tiempo de pocos televisores en nuestro país y era en blanco y negro, entonces la Spica era la que nos traía la información, a través del hombre que «televisaba con la palabra». Ese gol tuvimos la dicha de escucharlo en la estación vieja, donde en ese entonces había una balanza, en la parte de atrás donde hoy se ubica El Andén. Se imaginan como quedó la garita que cubría parte de la balanza, que era de «chapa», cuando todos los que estábamos ahí gritamos el gol que le dio el pasaje a Uruguay a Semifinales. Tiempos del ferrocarril, de la máquina negra que todavía llegaba por esos lados, aunque ya eran épocas donde no lo hacía tanto. Ahí en ese lugar nos juntábamos a jugar los «picados» de fútbol y soñábamos con los grandes jugadores. Hoy todo ha cambiado, si hasta lo podemos tener en el mismo instante al gol, pero en aquellos tiempos, era todo en blanco y negro, como cuando nos juntamos en la casa de Lira López a mirar la semifinal contra Brasil.

Si habrán cambiados los tiempos, que hasta dudamos si podemos seguir llamandolo «NEGRO» Cubilla, el de Paysandú, pero tan nuestro como pocos y se fue a morir en Paraguay, lejos de su patria.

El, que también nos dio tantas alegrías, como aquella vez que Uruguay fue cuarto en el Mundial de 1970.

Se nos fue el «Negro». Q.E.P.D.

Gabriel Paique- GIEFI- Salto.-

¡Que jugador endemoniado! ¡Cómo esconde la pelota y cuida el físico! Yo no me considero un “hachero”, pero le aseguro que es difícil que alguien pueda darle en serio, de esas que se sienten. Alguna vez, cuando no tenía más remedio que faulearlo porque se me iba, me  le tiré con todo y en una fracción de segundo me sintió venir y acompañó con un movimiento de cuerpo, amortiguando así el impacto. Por la espectacularidad de la jugada y su propia caída, todo el mundo pidió mi cabeza, creyendo que lo había  masacrado, cuando casi no pude ni tocarlo.

(Elías Ricardo Figueroa)

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