

Por Freddy Silva (Rivera)
Presenta


Cuando despertaba el fútbol infantil, un chico que en ese entonces vivía en el Barrio Ferrocarril, cerca de la cancha de Lavalleja, llamaba la atención por sus dotes de buen jugador.
Tenía apenas 10 años, un flequillo negro, piernas finas pero endiabladas.
Surgió la Liga de baby cuando Miguel ya hacia delicias en los partidos de la cancha de la Vieja Toca y muchos hablaban de él.
Pero fue Walfir Silva que lo llevó a Oriental y allí se encontró con un compañero ideal para el ataque, José Pedro Mallo.
No eran los únicos, Oriental conformó un excelente grupo de la categoría cebollittas de aquel entonces y al año siguiente ya estaban en cadetes.
En una época de muy buenos jugadores, de equipos sensacionales con jugadores fuera de lo común, Miguel Caillava comenzaba a destacarse.
Fue así que se justificaba plenamente sus primeros llamados a defender la selección riverense para los Campeonatos Nacionales que, por ese entonces organizaba la Comisión Nacional de Educación Física.
Enseguida se fue al equipo juvenil y mayor de Oriental.
La selección celeste fue el paso siguiente y la recordada selección de la camiseta albiceleste del 53 fue el momento culminante de su carrera en nuestro fútbol.
Fue titular de aquella selección que se consagró campeón en la ciudad de Durazno luego de haber ganado en Maldonado y perdido en nuestro medio.
Conformaba un mediocampo de lujo con Darcy Martínez y el “Gato” da Cruz.
Era un equipo sensacional donde la delantera la integraban Rogelio Rivero, Luis Eduardo Rodríguez y Miguel Ángel Correa con el soporte defensivo de Gervasio dos Santos, César Rodríguez Barboza y Ricardo Abimorad en el arco, Hugo Acosta, Kelby Oroná Arcy Correa, Carlos Wallace, Dionisio Prestes.
Fue el salto que necesitaba antes de llegar al profesionalismo.
En momento que se jugaba la finalísima en Durazno, el futuro de Caillava ya comenzaba a escribirse con letras azules, blancas y rojas.
Sin embargo, a la selección riverense del año siguiente fue citado y llegó a jugar un partido, fue contra Tacuarembó el 6 de enero del 74, “ganamos dos a cero con un gol mío y el otro del Negrito Etchechury”.
Recuerda que hubo un tira y afloje con la gente de Nacional que estaba en Rivera y “ya habían hablado conmigo pero no había acuerdo con Oriental, yo estaba en el vestuario y vino mi madre a decirme que no jugara que ya habían arreglado, pero le dije que ya me había comprometido y que iba a jugar igual ese último partido con la celeste”.
“Dos días más tarde me fui con mi madre, nos pagaron y a los dos meses me llevaron al Parque Central”.
Llegó a Nacional justamente cuando asumió el argentino Miguel Ignoririello que me había prometido trabajo con los integrantes de todo el plantel juvenil y fue con su trabajo que aparecieron grandes jugadores del futuro tricolor y celeste.
En ese grupo estaban, entre otros, Alfredo De Los Santos, Dario Pereyra, Juan Ramón Carrasco.
Con la camiseta de Nacional y bajo la conducción de Miguel Ignomiriello, el Tito Caillava obtuvo varios títulos y Nacional nunca quiso apurarlos, fueron madurando lenta y seguramente hasta que pasaron al equipo titular.


El cuadro de Miguel.
El ’73 pasó sin pena ni gloria y en el ’74 lo más destacado fue que se ganó el campeonato 50 Aniversario de Colombes, que cometamos más adelate y en el que Nacional presentó un equipo formado por figuras de los plantes juveniles, orientados por el prestigioso técnico argentino Miguel Ignomiriello, jugándose contra equipos integrados con figuras de primera división, ya reconocidos en el medio.
Entre ellos Alfredo de los Santos, Dario Pereyra, Adán Machado, José Muniz, Miguel Caillava, Pagola, Martín Taborda, Rafael Villazán y Juan Ramón Carrasco.
Fue primero en el Campeonato Campeones Olímpicos que de acuerdo a la nueva reglamentación clasificó a determinado número de equipos para la liguilla, pero luego quedó afuera de la Copa Libertadores al perder contra Wanderers.
En 1975 Nacional fue Subcampeón Uruguayo y Campeón del torneo Liga Mayor, que comenzó a disputarse ese año. Nacional formaba regularmente en aquella temporada, a los siguientes futbolistas, Berinat, Moller, Villazán, Machado, Pereyra, Piazza, Muniz, Caillava, Revetria, Taborda, Techera, Pagola, Popelka…
En 1976 ganó por segunda vez consecutiva la Liga Mayor, pero salió tercero en el Uruguayo, recién en 1977 cortó la racha y fue Campeón Uruguayo, además de conquistar nuevamente la Liga Mayor.
Entre otros jugaban Rodolfo Rodríguez, Moller, Gímenez, Machado, Montero Castillo, Taborda, Piazza, Morales, Carrasco, Pedetti, Ocampo, De la Peña, Rodríguez de Deus, Muniz…
De 1978 a 1979 ocupó el segundo lugar del Campeonato local. Ese año finalizó el exitoso periodo en la presidencia de Miguel Restuccia y comenzó a gestarse otra época de oro.
Fueron muchos años en Nacional, su primer título fue el torneo 50 Aniversario de Colombes.
Para los deportistas el obtener el título es sinónimo de grandeza. No menos importante resultó el certamen que se realizó en 1974, con motivo del cincuentenario de los Juegos Olímpicos de fútbol obtenidos por Uruguay en 1924 (París, Francia).
El torneo 50° Aniversario de Colombes fue conquistado por Nacional y en sus filas figuraban Tito Caillava y JR Carrasco.
El logro llegó un 21 de abril cuando los albos superaron en la final disputada en el Parque Central a Wanderers por 2 – 1.
Aquella alineación nacionalófila estuvo conformada por: Ángel Omar Garate, Alfredo de los Santos (52’ Rafael Villazán), J Pereira, Julio Andrade, Dario Pereyra, Adán Machado, José María Muniz, Juan Ramón Carrasco (89’ Ricardo Pagola), Miguel Caillava y Pomarico.