Milton “Tyson” Nuñez, peso mosca, pesado en el área

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Milton “Tyson” Nuñez, peso mosca, pesado en el área

El tiempo no se detiene, pasaron muchos años de aquella tardecita del verano del 98, recuerdo con nitidez la escena, “Che, me enteré que tu cuadro deja el fútbol y se va a dedicar al boxeo, lo traen a Tyson” seguido de risas burlonas e hirientes .

¡Qué le voy a describir de lo que veníamos soportando amigo lector y consecuente hincha tricolor!, pero siempre firmes, como reza  la letra del tango, “en las buenas y en las malas”. La prensa informaba el arribo desde Honduras del jugador Milton Omar Nuñez, “Tyson” (por su gran parecido al Campeón Mundial de boxeo).

 Con franqueza le cuento que el moreno, de baja estatura, sin un pasado rutilante, no despertó mucha expectativa para quien escribe.Otro Dini Kamara, pensé. 

Se definió como un jugador por las puntas, un delantero nato que cuando la tiene que meter la mete, también resaltó su velocidad, y que no le preocupa lo que la gente dice de su altura, desconociendo un poco la mano, remató, “creo que vengo a una prueba”. 

Tampoco le iba a exigir demasiado -no a él- sonaban otros nombres más pesados, como el “Gallegol” Ramírez, con nuevo DT -“El Hugo”- queríamos cambiar el rumbo de aquel barco que navegaba en aguas turbias. 

A la semana hizo fútbol, titulares ante suplentes, muchas caras nuevas en aquel numeroso plantel, “Tyson” literalmente la rompió, los titulares ganaron 3 a 2 con 3 tantos del moreno que estaba a prueba, en varios cotejos metió goles y se ganó la simpatía del desconfiado hincha tricolor. Firmó contrato después de esas buenas y alentadoras demostraciones. 

Me casé en el mes de marzo, al otro día Nacional debuta por el Uruguayo ante Defensor. Un parto fue ese cotejo, complicado, pero lo ganamos con estocada de Milton Núñez, “Tyson”, quién fue al banderín y festejaba emulando al norteño Milton Da Cruz, el ahora simpático moreno nos saca de un duro trance, también pensamos que como alguna vez Petraccaro, o el otro Dely, o Wanchope para nombrar algunos extranjeros que tuvieron su segundo de gloria, acá podía pasar exactamente lo mismo.

Pero no, vino una serie de partidos impresionantes en ese mes de marzo, anduvo muy bien, volvió a convertir en la Libertadores, y puso el 2-3 en aquella memorable remontada ante River que pasó de un 0-3 a 4-3, y siguió, goles, golazos, de cabeza, desde afuera del área, de adentro, entrada oportuna, corrida larga…justo es decir que encontró a un Ruben Sosa en un nivel formidable. En un momento del torneo llevaban más del 70% de los goles logrados por Nacional, aquella dupla no solo ayudaba a ganar, también descomprimía la situación con una sonrisa, un gesto inesperado, un festejo novedoso, “Tyson” se metió “casi” la hinchada en el bolsillo y ¿qué le faltaba para metérsela del todo?, gol clásico y campeonato…pero “Tyson” noqueaba a quién se le pusiera enfrente. El domingo 27 de setiembre de ese 98 se juega el clásico por el Clausura, ganábamos 3 a 1, descuentan y se nos vienen arriba,  pero en un contragolpe donde los rivales sólo pueden apreciar el número de su camiseta, el muchacho de metro sesenta corrió tan rápido como Carl Lewis o el mismo Ben Johnson, definió con clase, era el cuarto, el grito ronco, la locura, inolvidable festejo, se apoya contra el poste del arco, cruzó los brazos y una de sus piernas mientras miraba al jubiloso publico tricolor apostados en la colmada tribuna Colombes, como diciendo, “¿esto era muchachos?, ahora voy por el ansiado Campeonato Uruguayo”. Lo consiguió, aportando muchísimo durante el largo torneo.

Se fue dejando buenos recuerdos, prestigio y  un montón de goles, incluido otro en clásico jugador el 23 de mayo de 1999 por el Campeonato “Apertura”, Nacional ganó a 1 a 0 con gol de “Tyson” cuando corrían 78’ de juego. Ni “Tyson” nos debe ni nosotros le debemos, a mano. 

U n buen día volvió, jugó, ganó y otra vez se fue, pero Nacional ya era su casa, no había que demostrar nada, tampoco que este “Tyson” no había elegido el deporte equivocado.

 Estoy seguro que Milton Nuñez nunca se puso a pensar a donde llegaba y cómo. El vuelo del avión lo aterriza un viernes caluroso, era el 9 de enero de 1998, con la carta presentación de un par de goles en el desconocido Comunicaciones de Honduras, tampoco debe de ser consciente de lo que logró, me parece que son esos muchachos sanos, de familia, que tomaron el fútbol como un estilo de vida y ese fútbol para él era alegría, diversión, paz, se notaba cada vez que desplegaba un sinfín de festejos particulares. 

En acción, gran figura para un nuevo comienzo. Foto: La República.

A sí queríamos homenajear a Milton,  no era un “paquete” el que llegó desde Comunicaciones de Guatemala.

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