

Su cara denota una mezcla de satisfacción, pero también de cansancio, ambas cosas son entendibles, el día de la presentación llegó y fue largo, no es la única actividad que desempeña, pero está atento a los detalles, hasta los más mínimos, acompañando de los demás integrantes de la Comisión de Historia y Estadísticas del Club Nacional de Football que van turnándose.
No era un día más, miércoles 20 de abril, se conmemora 120 años de que Nacional usara por primera vez la camiseta de color blanco, pasaría a ser su uniforme oficial, es decir, un 20 de abril de 1902 en match jugado en el Parque Central, cambio aprobado en Asamblea General que se llevó a cabo en el mes de marzo de ese año.
Por tal motivo la Comisión de Historia y Estadística del club se realiza un evento en la Sede tricolor ubicada en 8 de octubre, recorriendo el camino de la camiseta blanca a través de los años, seleccionando las más emblemáticas.
Nicolas Velo es el padre de las criaturas que se exhiben en el Salón de cristal que lleva el nombre de don Dante Iocco.
Nico habla pausado, no levanta mucho la voz, atiende los medios de prensa gentilmente, informa a los concurrentes con paciencia y dedicación, se pone a la orden para evacuar cualquier duda, vuelve a mirar con admiración esas camisetas con tantas historias que apartó para la ocasión y vaya a saber uno los vericuetos para dar con ellas, esquivas, difíciles de conseguir, eso hace aún más maravilloso el mundo de los coleccionistas. Nunca se sabe que puede aparecer, expresa, es verdad, nunca.
Regresa a una mesa, para darle o intentar hacerlo, un sorbo al café – que batió por varios minutos con mirada perdida – que ya está tibio, no importa, su cabeza está en otra esfera, lo vuelve a dejar, se da cuenta que el volumen en donde se proyecta un prolijo Power Point con minucioso detalle de las casacas del evento está un poco bajo y lo sube, el tango de Nacional me mezcla en el ambiente, como una pócima mágica, por si faltaba algo.
Es coleccionista de alma, se mueve, conoce cada detalle de esas prendas cargadas de gloria y jornadas excepcionales.
Hay mucho esfuerzo en esta muestra, lamentablemente cargos como estos y de la misma Comisión Directiva son honorarios, cosa que se debería de modificar pronto.
Por lo tanto, Nico debe batallar con esta actividad, sin descuidar el trabajo que le brinda el sustento diario y eso desgasta, sin dudas, sin perder las ganas y la pasión, pero no puede meterse 100% en la actividad.
Se turnan juntos a sus compañeros de la Comisión, las camisetas tienen un pie en donde se explica detalles de las mismas y es acompañada por una clara fotografía de un jugador referente de la época, fino trabajo.
Sobresaliendo sobre las demás, la camiseta de 1904, una reliquia única y palabras faltan para describirla, solo apreciarla por largos segundos y terminando con el modelo 2022 que justamente le brinda el homenaje del que venimos relatando, pero pasando por la utilizada en el denominado Quinquenio de Oro, la del escudo con botones, luego llega el bordado , aparece la numeración en la espalda naciendo los años 50 , siguen los cambios para desembarcar en las maravillosas que permitieron las tres Copas Intercontinentales de forma invicta, 1971, 1980 – partido jugado el 11 de febrero de 1981 – la de 1988 con logo de la firma VW y la de la final Intercontinental del 11 de diciembre de del mencionado 88 en Tokio, estas dos últimas con la firma Adidas y Puma.
Cada concurrente se para delante de ellas, casi venerando y transportándose cada uno a momentos que el corazón suele guardar y más cuando son tan lindos.
Llamó la atención un socio que pisando los noventa, emocionado y con manos tambaleantes filmaba todo, acercándose hasta más no poder, la vista le estaba jugando en contra, pero no el alma.
El imponente y majestuoso Salón de Cristal cubre bajo sus alas a ellas, las camisetas, estrellas de la cálida jornada, el flujo de visitantes no para, quise despedirme, pero veo a Nico hablando en una de las tantas entrevistas que fue brindando sobre un evento tan apreciado y valorado por el hincha.
También era su noche, había que respetarla.
La hora avanzó, antes de volver al pago, miro por última vez aquel paisaje tan hermoso, en mi imaginación lo veo gritar un gol de los importantes a Rinaldo Martino, un argentino que dejó su huella para siempre.
“Escribe el corazón” con la tranquilidad de un nuevo esfuerzo realizado, por momentos casi titánico, pero vale la pena meter tantos kilómetros.
¡Gracias Nico por cuidar tanta historia y sobre todo, compartirla!
Raul Ruppel
