


Su juguete era la pelota, que para él era un lápiz y entonces dibujó una carrera formidable.
Se divertía, no competía y en ese juego fue ganando, campeonatos y corazones.
En un mundo de ceños fruncidos y caras largas, su sonrisa de niño pícaro y feliz se mantiene, contagia, basta encontrarlo en la calle, “una foto Sosita” y Rubén no tiene drama.
Su comienzo fue en Danubio, quién lo fichó el 27 de enero de 1981, fue desairando a linajudos y respetados jugadores cada vez que enfrentaban a la franja, pero el botija salía airoso con una potencia arrolladora.
El artista se va al viejo mundo despertando admiración en España, Italia y Alemania.
También nos regaló alegrías con la celeste, campeón de América en dos oportunidades, vice en aquella que se jugó en Brasil en donde metió uno de los goles más explosivos que quién escribe pudo observar, el que le convierte a la selección Argentina, todo con la 5ª puesta arrancando desde la mitad de la cancha.
En las eliminatorias del 89 se pudo apreciar al mejor Sosita, un crack, llevando a Uurguay al Mundial de Italia 90.
Mientras él seguía deleitando allá lejos, los bolsos por acá no pasábamos bien, como caído desde el cielo llegó al bolso a descomprimir una insostenible situación deportiva y vaya si lo logró.
Fue la figura rutilante y estelar con goles y golazos, triunfos clásicos, la alegría y los títulos volvieron a Nacional, como marcaba y marca la historia.
Gracias RUBEN SOSA por tu aporte al fútbol uruguayo y sobre todo al querido Club Nacional de Football, como en una película, los goles siguen pasando en mi mente y los particulares e imprevisibles festejos, hasta en eso tenía talento!


A vuelo de pájaro. Con la celeste, Campeón de América 1987 y 1995, vice en Brasil 1989 con aquellos golazos a Argentina, Tremenda eliminatoria 89 , (que lástima el penal ante España!) y buen regreso a las eliminatorias del 93 , aunque tarde. Todo potencia, un crack!

