

Álvaro Recoba tenía cuatro años cuando su padre rechazó la primera oferta de un ávido representante, quien notó que su talento ya era algo fuera de lo común. Corrían los inicios del baby fútbol y la zurda mágica del Chino empezaba a causar estragos en las canchas de tierra.
Cuentan que se abrían las barreras y los goleritos salían corriendo del arco espantados ante la vehemencia de sus tiros libres.
Llegaron a contarle cuatro mil goles a lo largo de todas las categorías menores. A partir de entonces, su carrera se tornaría meteórica y terminaría de tomar vuelo tras un inolvidable primer paso por Nacional, hasta llegar a convertirse en el jugador mejor pago del mundo y capitán de la selección uruguaya.
Se dicen muchas cosas sobre uno de los mejores jugadores uruguayo de las ultimas décadas: que no le gustaba entrenar, que era hincha de otros cuadros, que no le importaba jugar en la Celeste.
Este recorrido por su circulo más intimo revela la verdad detrás de esos mitos y hace rememorar desde adentro lo que sí se sabe, sus jugadas inolvidables y la trastienda de su glorioso retorno al Bolso, para hacer goles eternos, coronarse campeón uruguayo y quedar definitivamente en la historia del decano del fútbol uruguayo.
Alejandro Luzardo – Fermín Solana.