


La historia de Uriel Pesce.
A Uriel lo conocí en el año 2008, jugábamos por partido por la Liga local, aparece un nuevo compañero – de Paysandú expresan – sin muchos detalles, “nos va a dar una mano” dice Richard, el técnico. Aquel muchacho que se colocaba la camiseta del modesto Atlanta de Young era quién años antes el técnico argentino Grondona con absoluta convicción expresó que sería el “Maradona uruguayo”. Esa tarde fría de invierno mostró destellos de clase, ganó Atlanta 1 a 0 y se llevó algún moretón en la zurda como recuerdo.
Su historia.
En el año 1991 un dirigente de Nacional fue a observarlo a Paysandú, de allí directamente se lo llevó a vivir al Parque Central . Debutó y vislumbró en las formativas, todo caminaba bien.
En 1994 llega a Nacional el técnico argentino, Humbertito, hijo de Humberto Grondona. Quedó sorprendido al ver a Uriel, el Maradona uruguayo vive en el Parque Central. “Ultimas Noticias” , el vespertino de enorme tiraje le dedicó tapa y página central a todo color a Uriel Pesce.
Pero aquella famosa nota fue el principio del fin para Uriel, despertó muchas cosas, Racing Club de Argentina se lo quiso llevar pero Nacional no accedió, extrañamente a fin de año lo deja libre, alguien le bajó el pulgar. El talentoso jugador regresa a su Paysandú natal , cayendo en una depresión tremenda, asesorado, con los ahorros los volcó en la compra de un camión, pero se lo fundieron al poco tiempo. Uriel arrancó de cero, le salió a todo tipo de trabajos para sostener su familia que tienen 4 hermosos hijos, uno de ellos es Baltasar, que promete mucho en el fútbol, pero su padre sabe de esto y lo baja a tierra, Juana, Vicente y Antonio completan.
“El otro día fui al Parque Central, no sabés , mil recuerdos despertaron” , me comentó hoy alojado en Complejo Las Terrazas de Paysandú, mientras se escuchan silbatos y voces, allí entrenan formativas de Paysandú F.C. “Mirá, mirá”, con una sonrisa le muestra el periódico al Profesor que entra a dejar una bolsa de pelota y al rato hace lo mismo con el ayudante, “dejá Uriel, mucho humo”. Uriel se ríe, vuelve a mirar la foto y expresa, “Humbertito, que personaje”.
Otra de las tantas historias que deja el fútbol, historias truncas de millones que no llegan.

Escribe el corazón.