

El silencio del cuarto de sus hijas emiten un ruido tremendo.
Huevos para jugar y triplicado para afrontar la vida luego del accidente familiar aquel diciembre de 2017 en donde fallecen sus 2 hijas.
Un caso raro, es muy querido por todos los hinchas tricolores.
Es que casi no atajó en primera, pero de donde viene ese cariño?
En divisiones inferiores ya era conocido como gran bolso, , una tarde del 88 tras finalizar el clásico de tercera división, Percovich, de gran actuación en el arco, envuelto en su bandera tricolor, la que recorría las distintas canchas, festejaba de manera eufórica.
Galileo Galilei Percovich era un hincha vestido de jugador, golero suplente del clásico de 1990 que ardió troya, no dudó en saltar a la cancha y repartir, parecía un molino de viento.
En todas fotos aparecía el golero con medias bajas, la campera azul y puños firmes.
Esa tarde se quedó a vivir en la historia del bolso.
Un caso raro, socio, hincha fanatico, jugador y guapo.
Pasó por varios clubes dejando buenos recuerdos, personalidad no le faltaba.
Una triste jornada
Vaya el homenaje para Galileo Galiei Percovich, el “Leo”.
Versión en inglés para el poema de Leo Percovich dedicado a sus hijas «yo aprendí»
He aprendido….
Aprendí… cuando naciste lo que es puro y verdadero amor…
He aprendido… verte crecer lo que es sentir miedo…
He aprendido… a tu lado todos los días que puedes ser feliz todos los días…
Aprendí… que en la inocencia son las más puras y profundas preguntas y respuestas…
He aprendido… al verte que un look puede besar y una sonrisa puede abrazar…
Aprendí… con tu presencia que el universo no es infinito…
Y que la única verdad real, eterna es el amor
Y ahora, cuando se van, me enseñan algo que pensé que había aprendido,
Coraje, pero descubrí que lo había confundido con un impulso apasionado, porque el verdadero valor es lo que se necesita ahora para silenciar la mente cuando no deja de torturar… para despertar cuando te gustaría dormir eternamente… a Sigue caminando cuando en realidad te gustaría saltar hacia atrás… y el
Lo más difícil aún, para continuar por el mismo camino, cuando hay tantos
Atajos para tomar, pero sabe bien que por honor y carácter debe continuar firmemente paso a paso en la misma ruta hacia el mismo destino sin perder dignidad.
Gracias Valentina, mi Vale… gracias Antonella, mi Anto,
Nuestro amor eterno nunca nos separa.
Tu papi… tu Gali
Foto artículo: Giovinatti.